“Fue fascinante descubrir cómo se revelaba el color”

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Andrea Zingarrelli y Belén Castro explicaron para TV Universidad los avances del Proyecto Amenmose tras regresar de la segunda campaña en Egipto, luego de un mes de trabajo en la conservación y descubrimiento de una serie de textos que no se podían ver a simple vista, a los que accedieron con luz ultravioleta y ahora por fin serán traducidos.

“También encontramos una cantidad de restos de momias que tendremos que estudiar y lo más importante es que estamos proyectando para la próxima campaña encontrar la entrada original que hasta el momento está cubierta por sedimentos desde el siglo XIX”, sostuvo Zingarelli, y detalló que cuando comiencen con la excavación, probablemente aparezcan muchos otros objetos, restos y artefactos que están sepultados desde hace mucho tiempo.

Belén Castro por su parte, recordó que Amenmose fue un funcionario que llevaba el título de ‘cantero de la necrópolis de Amón’, una suerte de obrero cuya tumba está en la roca, por lo que su conservación requiere un trabajo específico. “Avanzamos con más del 90 por ciento de la tarea, relevamos y limpiamos pinturas con unas esponjas. Fue fascinante descubrir el color cómo se revelaba ya que estaba todo negro y con esa limpieza apareció un color amarillo en una de las zonas. También limpiamos en otra de las paredes los frisos y allí también se revelaron los colores que adornaban esas paredes”, sostuvo la investigadora.

Contó también que se trata de una tumba considerada pequeña dentro de la necrópolis de nobles, que consta de una sala transversal y una capilla con una forma de T invertida de unos 5 metros de largo por otros 2 metros de ancho. Sin embargo, Castro precisó que no obstante su reducido tamaño posee pinturas muy valiosas para conocer el antiguo Egipto, su sociedad y sus creencias.

El Proyecto Amenmose está conformado por un grupo de docentes e investigadores de la Universidad Nacional de La Plata que trabajan en conjunto con investigadoras e investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba, de la Universidad Nacional de Tucumán, de la Universidad de Buenos Aires y del CONICET. Esa zona fue declarada en 1979 Patrimonio de la Humanidad por lo tanto es muy importante su protección.

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