“De la sexualización al reclamo por la autonomía de los cuerpos”

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Julia Hang junto a Nemesia Hijós exponen en Página/12 el caso de Delfina Pignatiello, la nadadora que recibió comentarios ofensivos tras compartir sus rutinas de entrenamiento a través de transmisiones en vivo en la red social Instagram.

La deportista de 20 años, récord sudamericano, múltiple campeona panamericana y bicampeona mundial juvenil, alentaba a transitar la cuarentena obligatoria haciendo ejercicio desde casa. Su imagen genera lo que desde el marketing denominan engagement.

Hoy no sabe si va a seguir haciendo transmisiones. “Me sexualizaron y no me lo merezco”, denunció. La nadadora dijo sentirse decepcionada. Ser sexualizada supone la deslegitimación de sus capacidades y logros deportivos para destacar atributos que la vuelven objeto de deseo sexual.

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