“Hay que poner en crisis la historia eurocéntrica” Fin de la hegemonía occidental y ascenso del caos sistémico

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En diálogo con Jorge Fontevecchia, Gabriel Merino, analizó el complejo escenario geopolítico actual. Consultado por el concepto de “caos sistémico”, explica que siguiendo a Giovanni Arrighi esta idea hace referencia a un periodo como el que se dio entre 1914 y 1945, de intensas luchas interestatales y transformaciones profundas en la economía global donde colapsó un ciclo de hegemonía para dar paso a uno nuevo. “Casi un interregno gramsciano

El analista sostiene que la principal diferencia con crisis anteriores es que hoy caminamos hacia un mundo post-occidental. Ya no se trata de una disputa interna entre potencias por el dominio global, sino de un desplazamiento real del poder hacia el Asia-Pacífico. Citando documentos de seguridad de EE.UU., Merino recuerda que el 50% de la economía mundial ya reside en esa región.

Bajo esta lógica, el modelo de capitalismo liberal y republicanismo occidental, que dominó desde el siglo XIX, se encuentra en una crisis terminal. Emergen ahora nuevos modelos económicos y políticos desde Oriente que contrastan con los patrones occidentales, configurando una arquitectura de poder totalmente distinta. Esta transición resuena con la famosa frase del Papa Francisco sobre una “Tercera Guerra Mundial en cuotas”.

Merino reafirma su tesis señalada en ocasiones anteriores sobre el carácter de esta guerra como “no convencional, sino híbrida y fragmentada”. Los conflictos que vemos en distintos puntos del globo están interconectados y reflejan una competencia estratégica agudizada entre polos clave, principalmente Estados Unidos y China. Es una lucha tácita donde la violencia organizada vuelve a ser el elemento determinante para establecer supremacías y lo que presenciamos es la reemergencia de civilizaciones milenarias que vuelven a ocupar su lugar central: “el predominio de occidente es potente pero fugaz (…) hasta 1820 China representaba el 35% de la economía mundial, hasta 1870 China producía más acero que EEUU e Inglaterra juntos. Hay que poner en crisis la historia eurocéntrica”.

En este tablero, el territorio y la población vuelven a ser factores determinantes del poder (12:53 ). Civilizaciones con grandes masas demográficas y geográficas, como China e India, logran una eficiencia relativa que les permite desafiar al centro hegemónico (17:57 ). Para Merino, no basta con la geografía; la clave reside en la capacidad de estas culturas para construir un núcleo identitario sólido (13:12 ).

Respecto al papel de los BRICS, el sociólogo destacó que representan una “insubordinación política” de las periferias (17:25 ). Aunque China ya no es estrictamente una “semiperiferia” debido a su descomunal avance tecnológico y financiero, mantiene su voluntad de ser la voz del Sur Global para articular una nueva arquitectura mundial que no beneficie solo al Norte [0.204] (18:25 ).

Para América del Sur, el diagnóstico es desafiante. Merino señaló que la región tiene el potencial de ser un polo relevante gracias a su territorio y población, pero padece una grave falta de integración política (15:09 ). La fragmentación de la Cuenca del Plata en cinco estados impide desarrollar una masa crítica similar a la de las grandes potencias (15:33 ).

El investigador advirtió que existe un juego estratégico por parte de las potencias dominantes para mantener divididos a Argentina y Brasil (24:00 ). Esta desunión empuja a la región hacia un proceso de “periferialización”, donde queda relegada a ser un simple proveedor de materias primas o el “patio trasero” de un polo en declive [0.252] (14:56 ).

Finalmente, Merino subrayó que para ser un polo en este mundo multipolar, Sudamérica debe dominar dimensiones estratégicas como la tecnología, las finanzas propias y la administración soberana de sus recursos naturales (16:15 ). El futuro se definirá en las próximas décadas: o la región logra una integración real o aceptará su destino como un actor secundario en el nuevo mapa del poder mundial (14:56 ).

“Entramos en una etapa de desorden multipolar”

Gabriel Merino sostiene que en esta guerra mundial híbrida y fragmentada, todos los territorios están en pugna y se juegan en todos los planos

Enero de 2026
En diálogo con Hay un Lugar, de Radio Provincia AM 1270,
el investigador del IdIHCS se refirió a las acciones de Estados Unidos en el último mes y consideró que se trata de una transición de poder. Evaluó el cambio de “operaciones encubiertas” a formas más directas de dominio que expresan un “ahora nosotros gobernamos”.

Merino opinó sobre la relación del gobierno estadounidense con la Unión Europea a quien calificó como “su mayor amenaza” en el marco de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y aseguró que su objetivo es “mediar y controlar el comercio”.

En el plano local, observó que hay una intención de “sacar a China de la Argentina” para que el país asiático no invierta ni se asocie y consideró que “la próxima gran batalla es la monetaria financiera”, debido a que se trata del “último gran pilar donde todavía Estados Unidos tiene primacía”.

Concluye que la nación norteamericana perdió en tres cosas fundamentales: “En la guerra de Ucrania, en la guerra tecnológica contra China y en la expansión de los BRICS”

Por Facundo Segarra / 10 de January, 2026

Entrevistado por Artemio López para AM 530, Gabriel Merino se refirió a la guerra en Ucrania y la posibilidad de un ataque nuclear a partir de las advertencias a Europa, a la OTAN y las líneas dentro de Rusia que critican la moderación de Putin. Sostuvo que “No es una guerra contra Ucrania sino una guerra contra la OTAN” puntualizando que existe un tema estructural vinculado a un conflicto más profundo, una contradicción entre el viejo mundo unipolar y el nuevo mundo multipolar emergente.

El investigador subrayó el concepto que viene desarrollando en sus investigaciones desde hace más de una década: la noción de “Guerra mundial híbrida y fragmentada” y afirmó que por ahora no predomina un escenario que lleve a una escalada nuclear sino un conflicto de desgaste. No descartó un involucramiento mayor de la OTAN que podría ser una amenaza existencial real para Rusia pero eso no se observa por ahora.

Sobre el escenario de conflicto abierto en Irán, Merino marcó la necesidad de recordar aspectos relativos a la ruptura del acuerdo nuclear en 2018 por parte de Trump y el inicio de la guerra económica con la república islámica. “El tiempo a Estado Unidos y a Israel les juega cada vez más en contra”, Merino sostiene que toda esa región de Medio Oriente está enfocada a otras alianzas como los BRICS, acuerdos estratégicos con Rusia y con la Organización para la Cooperación de Shanghái.

El especialista advirtió sobre el riesgo de seguir bajo la narrativa del occidente geopolítico que es sólo una porción de la población mundial. “Si no entendés cuál es la contradicción mundial entre el viejo orden unipolar y los polos emergentes tampoco te ubicás en el mundo porque no sabés si tu tarea es ser el patio trasero del imperio en declive o sos un polo emergente”. Hablar de izquierda y derecha es algo que se circunscribe a Trump y Europa que es el 12 por ciento de la población mundial. 

En relación con la intervención en Venezuela observó que este corolario Trump de la Doctrina Monroe lo habilitó a un hecho inédito como bombardear una capital latinoamericana. “Tiene mucho palo y poca zanahoria. El declive de Estados Unidos y su fase proteccionista implica un repliegue estratégico sobre la región pero le falta capacidad económica para sostener eso”

Explicó que Trump no rechaza de plano el comercio con China pero quiere que él y sus corporaciones sean los mediadores de esa relación. Controlarla bajo sus intereses. “En Venezuela lo que quieren es hacer un cambio de régimen sin cambio de régimen. Que la política venezolana esté subordinada a Washington pero con las figuras del chavismo porque no pueden ir a un escenario de caos que haría inviable la explotación petrolera.” Merino observa una complejidad que puede afectar el mercado internacional del petróleo y efectos de su política doméstica en las elecciones de medio término. 

Observa intervenciones en Colombia y Brasil con herramientas democráticas en caso de ser posible o apelando a la fuerza como ya lo ha demostrado. Concluye: “En esta guerra mundial híbrida y fragmentada, todos los territorios están en pugna y se juegan en todos los planos” El plano electoral está atravesado con otros planos de disputa como guerra económica, intervenciones en nombre del narcotráfico, desestabilización interna, operaciones mediáticas y psicológicas…