La industria editorial argentina, retomando a José Luis de Diego

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Durante su columna del pasado 10 de agosto en el programa Odisea, conducido por Carlos Pagni, la historiadora Camila Perochena trazó un detallado recorrido por los hitos, cifras y crisis que moldearon el ecosistema del libro en nuestro país. “Me gustaría hacer una breve historia de la industria editorial argentina y acá retomo a José Luis de Diego”, adelantó la analista.

El origen de un consumo de masas

Perochena toma como punto de partida de su análisis, la expansión de editoriales a fines de la década de 1920 con el surgimiento de la cultura de masas. Explica que los libros baratos en distintos barrios se corresponden con una nueva sociedad de consumos. Inmigrantes que entendían a esos públicos que no estaban necesariamente conectados con la alta cultura, librerías en los barrios así como aparecen en la década del 30 los clubes, fenómeno que ocurre de manera similar con librerías y bibliotecas.

El despegue de la “edad de oro”

El verdadero salto cualitativo y cuantitativo se dio a mediados de la década del 30. “El siguiente punto de inflexión, dice José Luis de Diego, la edad de oro de la industria editorial empieza en 1936”, subrayó la columnista. Este hito coincidió con el estallido de la Guerra Civil Española y el consecuente exilio de editores ibéricos hacia el Cono Sur. A partir de allí, sellos emblemáticos como Emecé, Sudamericana y Losada lideraron una expansión sin precedentes que se extendió por veinte años.

“Te doy algunos números que a mí me sorprendieron”

  • Editorial Losada: Publicó 1.500 títulos entre 1938 y 1967, promediando entre 10 y 20 lanzamientos mensuales.
  • Volumen total: La producción argentina pasó de 34 millones de ejemplares (período 1936-1940) a la impactante cifra de 169 millones de copias entre 1951 y 1955.
Este ritmo de crecimiento implicó multiplicar el mercado por cinco en apenas dos décadas. La potencia exportadora de la época era tal que el 40% de la producción local se enviaba al exterior; de hecho, el 80% de las importaciones de libros en España provenían de talleres argentinos. Basándose en la obra de De Diego, la historiadora rescató anécdotas de este flujo comercial, como la de los fundadores de Santillana (Jesús de Polanco y Pancho Pérez González), quienes comenzaron su carrera vendiendo de forma clandestina en la España franquista los textos censurados que traían desde Argentina.

El fenómeno de los sesenta y el quiebre institucional

Los años 60 consolidaron esta tendencia bajo el signo del boom literario latinoamericano y editorial. Un hito clave fue el nacimiento de Eudeba. “Y va a ser una editorial, dice José Luis de Diego, con algunas particularidades”, puntualizó Perochena. El sello de la Universidad de Buenos Aires revolucionó el mercado mediante un catálogo de múltiples colecciones, tiradas masivas, precios bajos y una red de distribución inédita que incluyó kioscos propios instalados en estaciones de subte y plazas públicas como Miserere. En el ámbito privado, otro dato clave es el de Sudamericana que en 1967 lanzó la edición histórica de 8.000 ejemplares de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

El ciclo expansivo encontró su límite con la crisis económica de 1975 y el posterior advenimiento de la última dictadura militar asestaron un golpe devastador al sector a través de intervenciones, censura y clausura de editoriales. Si bien la vuelta de la democracia en los 80 habilitó una paulatina recuperación que mantiene viva la robusta tradición lectora del país, el sector nunca logró recuperar los niveles de aquella mítica época dorada.