“En la Argentina, la mayoría tiene a alguien a quien recurrir”

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Por Ramiro Gamboa para El Economista: El sociólogo aborda su recorrido profesional y académico, reflexiona sobre la actualidad democrática, el gobierno de Milei y anticipa su próximo lanzamiento editorial.

En una entrevista en profundidad para El Economista, Gabriel Kessler anticipa su libro que saldrá en octubre próximo. Junto a Juan Ignacio Piovani presentarán, ‘Una sociología de la vida en común. Cómo hacemos amigos, armamos pareja, nos ayudamos y manejamos nuestros conflictos en la Argentina’.

Reflexionan en la introducción: “Estas páginas abordan temas que forman parte de nuestras vidas y de nuestras conversaciones habituales: las amistades, las parejas, los conflictos interpersonales”. En este libro de 205 páginas, Kessler y Piovani ofrecen una imagen sobre estas relaciones en la sociedad argentina y se interrogan sobre supuestos arraigados en la sociología.

Los autores observan que todos, en algún momento de la vida, nos movemos en un territorio que oscila entre dos orillas. En una, la familia y los vecinos, vínculos que sostienen lo cotidiano y garantizan, a veces con discreción, la supervivencia material y emocional. En la otra, los amigos y los compañeros de trabajo o estudio, una red que no sólo ofrece afecto, sino también las llaves para mantener —o incluso escalar— la posición social.

Las corrientes de la vida —edad, género, dinero, crisis— empujan hacia un lado u otro de la orilla. “Cuanto más alta es la posición económica, argumentan Kessler y Piovani, más fácil es acercarse al polo de las amistades; cuanto más estrechos los recursos, más fuerte el anclaje en el círculo familiar y vecinal.” Organizado en cuatro capítulos, los autores proponen un recorrido que parte del individuo y se expande hacia niveles más amplios de relaciones sociales.

“En la Argentina, la mayoría tiene a alguien a quien recurrir”. Casi todos contamos con una red —familia, amigos, vecinos— capaz de sostenernos en lo urgente y en lo difícil. El problema, advierten, es que esas mismas redes no son neutrales: reproducen las desigualdades. Hoy, más que antes, el capital social está concentrado.

Una sociología de la vida en común ofrece un retrato de la estructura social argentina contemporánea que pone en valor las dinámicas cotidianas a partir de dos polos relacionales: uno anclado en la familia y los vecinos; otro en amistades y compañeros de trabajo o estudio: “Afirman que cuanto más alto es el nivel socioeconómico, mayor es el peso de los amigos y compañeros; cuanto menores son los recursos, mayor es la centralidad de la familia”

El investigador aborda otros aspectos de la coyuntura como la emergencia de Milei en el mapa del descontento latinoamericano, dimensión que ha trabajado con María Victoria Murillo. Sostiene que “entre 2019 y 2025 hubo ciclos de movilización masiva, represión, silencios forzados por la pandemia y reactivación posterior. No hay aquí una gran crisis única, sino una suma de cambios, promesas y frenos que, juntos, producen una fatiga política extendida”.

Destaca que el último informe de la CEPAL muestra descensos en la tasa de pobreza, por lo que deduce: “hay una población con más años de educación, más empoderada, más consciente de las desigualdades y, sin embargo, con dificultades para negociar y unificar su descontento”. Opina sobre el contrato del gobierno con sus militantes y sus votantes, a la vez que contrasta cómo se dio esa relación con el kirchnerismo: “Lo que se observa es que hay dos agendas distintas: la de los militantes de la “guerra cultural” y la de las personas que votan a Milei”.

La entrevista aborda aspectos de su recorrido profesional y académico. Los primeros estudios sobre hiperinflación en los 90, su doctorado sobre “nuevos pobres”, la permeabilidad social hacia medidas punitivas, el impacto de las transferencias condicionadas en los indicadores de principios del siglo XXI y las nuevas gramáticas del desencanto.