La geógrafa María Inés Botana, explicó que los microclimas urbanos “dependen de la configuración espacial y los materiales que se utilizan en las ciudades”. El efecto ‘isla de calor’ en La Plata se trata de una alteración del clima en áreas urbanas producto del desarrollo y las propiedades térmicas e irradiantes de los materiales.
A través de una metodología que utiliza técnicas de teledetección , lograron confirmar que las transformaciones locales comparten consecuencias semejantes al calentamiento global: incremento en el consumo energético, impactos negativos en la salud y deterioro ambiental.
El estudio fue difundido por diversos medios de la región. Concluyeron que los centros comerciales y zonas compactas de City Bell, Arturo Seguí y Gorina concentran las temperaturas más altas, coincidiendo con menos vegetación. En cambio, áreas hortícolas y clubes de campo registran valores más bajos gracias a su cobertura verde.




