Grupo de Estudios sobre Pragmatismos (GEP)

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Coordinadores: Federico E. López y Cristina Di Gregori

Contacto: federico.e.lopez@gmail.com | cristina.digregori@gmail.com
Integrantes:
Victoria Paz Sánchez García
Federico E. López
Livio Mattarollo
Leopoldo Rueda
Cristina Di Gregori
Tatiana Staroselsky
Elías Morales
Victoria Paz Sánchez García

Propuesta de trabajo 2022

John Dewey en diálogo. Creencias, deseos y sociedades.
Dewey ha insistido en diversas obras en que la filosofía tradicional, en general, se ha comprometido con tesis según las cuales existe una profunda separación entre, por ejemplo, el ámbito fisiológico, es decir los diversos procesos orgánicos humanos por un lado y las manifestaciones superiores de la ciencia y la cultura. Estas rígidas separaciones o dicotomías, como suele llamarlas el propio Dewey, nos habrían acostumbrado a pensar, en modo disyuntivo, acerca de diversos aspectos de la vida humana. Se han pensado así, las operaciones lógicas, propias de la actividad científica, con relación a los procesos emocionales imaginativos creativos humanos que se consideraron casi con exclusividad, constitutivos y pertinente para el ámbito de la poesía, la música, las artes plásticas, y no menos ajenas a estas actividades resultaban las actividades de nuestra vida cotidiana, actividades que como señala Dewey, dan lugar a la industria, el comercio y los asuntos políticos. las dimensiones intelectuales (del pensamiento), la afectividad (por ejemplo, las emociones) y la volición se entienden como ámbitos separados en el contexto del quehacer humano en toda su amplitud.
Uno de los mayores esfuerzos de Dewey a lo largo de sus obras ha sido el de hacer visibles las consecuencias de las mencionadas posiciones dado el impacto no deseado que dichas posiciones implican, según manifiesta, para el ámbito vital humano. Frente a esta perspectiva la filosofía pragmatista en general y la obra de Dewey en particular, propone una versión tanto crítica como propositiva frente a la expuesto. El pragmatismo, propone una versión integrada de la vida humana (orgánica, material y afectiva) a lo largo de toda su compleja producción y en consecuencia se opone a la departamentalización o singularización de dichos ámbitos entre sí.
Una de las consecuencias que señala con particular énfasis y preocupación es que se ha confinado e ignorado la existencia de los genuinos intereses y propósitos que alientan a todas las actividades humanas, se ha invisibilizado su existencia tanto como el estatus de los mismos. Dicha perspectiva ha obstaculizado una versión más ajustada e integrada de la vida misma tanto como en todas y cada una de las actividades específicas. Se ha pensado a la ciencia como un fin en sí mismo. al arte en términos del arte por el arte, a los negocios como asunto de mera costumbre o para hacer dinero, a la religión como actividad para los domingos o días festivos, a la política como actividad para los políticos y el deporte para los profesionales, y por qué no recordarlo, a la filosofía para los filósofos.
Puede decirse que, como hemos sostenido en diversos escritos, que su concepción de la experiencia y su particular teoría de la acción son puntos de partida para su análisis, desde dicha perspectiva Dewey integra y estructura su idea de hábito, práctica, habilidades, transacciones organismo, entorno, etc. Estructuras que, por otro lado, aplican en el campo del ámbito de la vida cotidiana, la filosofía, la investigación científica, el arte, la literatura, la tecnología y cualquier otro producto humano. En todos ellos, uno de los resultados de su propuesta puede concebirse como una genuina articulación no dualista de su componente o como la emancipación de toda forma de dualismo conocida (medios vs fines, razón vs pasión-emoción, normas vs hechos, repetición- vs creatividad, estímulo vs respuesta, sujeto vs objeto, organismo vs ambiente, público vs privado, etc. En todo caso, las mencionadas distinciones deben entenderse como distinciones funcionales que se realizan a partir de un fenómeno primario, son partes en transacciones vitales (lw16.248).
El carácter transaccional de la vida, conduce a Dewey sostener que la relación del ser vivo, del ser humano, con el medio no es pasiva y encuentra un núcleo explicativo central en los sentimientos de placer y displacer: “donde no hay afección y deseo no hay problema ni, por consiguiente, investigación” (189). La transacción surge cuando el organismo tiene necesidades, deseos, intereses y fines, y su prosecución y logro transformen, modifiquen el medio. Desde este encuadre, la investigación misma es orientada por los intereses y fines desde una idea de continuidad entre hecho y valor, y dados los puntos de partida señalados para su reflexión, sin duda toda actividad humana es siempre situada. Dicho carácter permite comprender, por ejemplo, por qué “las tareas por delante” para Dewey siempre han incluido una dimensión de producción teórica pero también de participación en empresas políticas y sociales específicas, entre ellas el proyecto de Hull House en Chicago, junto con la filósofa Jane Addams. Es por ello que el trabajo de este Grupo de Estudios Pragmatistas estará centrado en esta etapa en el fortalecimiento del diálogo entre tradiciones u otras referencias del pragmatismo recientemente reconocidas como tal, entre ellas Jane Addams, y especialmente en el diálogo entre la obra de John Dewey y aportes de autores provenientes de distintas tradiciones y perspectivas. 
En el contexto mencionado nos proponemos en esta oportunidad revisar y discutir algunos textos centrales para las temáticas mencionadas más arriba, teniendo en cuenta que la historia de la recepción de las obras y del pensamiento de los pragmatistas clásicos ha sido ya ampliamente estudiada y, desde hace al menos cuatro décadas existe una tradición robusta de recuperación de dicho pensamiento. Enfatizando por otro lado que esta recuperación, realizada por investigadores e investigadoras de distintas latitudes ha ido conformando un campo de estudio que no se reduce a ofrecer un trabajo interpretativo ni meramente reconstructivo del pensamiento pragmatista, sino que pone en juego el instrumental conceptual y teórico allí desarrollado para abordar diferentes fenómenos de la vida actual y para ofrecer respuestas ciertamente fructíferas a distintos interrogantes filosóficos, e incluso a interrogantes o problemas surgidos en el ámbito de otras tradiciones. Pese a ello, creemos que un verdadero intercambio, sistemático y verdaderamente dialógico, entre la tradición del pragmatismo clásico y otras tradiciones de la filosofía contemporánea es una tarea inconclusa. En efecto, son pocos los pensadores que, proviniendo de tradiciones diferentes reconozcan explícitamente, al menos de modo local, los aportes de la tradición pragmatista. Es por ello que el trabajo de este Grupo de Estudios Pragmatistas estará centrado en esta etapa en el fortalecimiento del diálogo entre tradiciones, y especialmente en el diálogo entre la obra de John Dewey y diferentes aportes de autores provenientes de otras tradiciones. Así, y siguiendo el camino señalado por Richard Rorty, nos proponemos reivindicar a Dewey como uno de los grandes filósofos contemporáneos del siglo XX.