La actividad contará con una modalidad híbrida para garantizar la participación de los interesados y de forma presencial se desarrollará en el Aula C-332 de la FaHCE
Se solicita a los interesados en sumarse de forma virtual, solicitar el enlace de acceso a través de los canales institucionales de los organizadores.
El Italiano o El Confesionario de los penitentes negros (1796) de Ann Radcliffe
Este ciclo nos convoca a leer y debatir en torno a los libros que circularon en Buenos Aires a mediados del siglo XIX, relacionándolos con su contexto de producción y circulación. Además de comentar el contenido de las obras, nos preguntamos e intercambiamos ideas acerca de por qué los habitantes de la ciudad elegían estos títulos. En esta ocasión será el turno de El Italiano o El Confesionario de los penitentes negros (1796) de Ann Radcliffe, precursora de la literatura gótica. “Ann Radcliffe (1764-1823) es posiblemente la autora con más carisma entre todos los escritores que, hacia finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, cultivaron con pasión un tipo de relato terrorífico que con el tiempo se denominaría literatura gótica o género gótico. Dos son las obras de Ann Radcliffe que reúnen en su trama los elementos más característicos de un buen relato gótico -castillos tenebrosos, conventos y criptas siniestras, clérigos perversos y heroínas románticas perseguidas-: «Los misterios de Udolfo», y la presente: «El Italiano». A las ilustres perseguidas de las pesadillas de Radcliffe hay que añadir ahora a la desgraciada Ellena di Rosalba, víctima del monje despiadado Schedoni. Ellena es arrancada de un medio seguro y amable para ser arrojada sin contemplaciones a un mundo hórrido y hostil, lleno de amenazas y de peligros, un universo dominado por lo desconocido, cuyo reflejo en la mente de la heroína adopta la sinuosa forma de la angustia. Secuestrada y conducida a un apartado convento, encerrada posteriormente en un castillo bajo el dominio del malvado, Ellena se ve inmersa repentinamente en el ámbito gótico, un espacio cerrado, tenebroso, impreciso y laberíntico. «El Italiano» no sólo provoca emociones intensas que provienen de lo oscuro e ignoto, sino que también hace que el entendimiento se ponga en movimiento para buscar las claves del misterio, dando lugar de este modo a placeres de naturaleza eminentemente intelectual.” Fuente: Google Books









